Sesión 4. Agosto 24, 2010

El film “Los condenados” es un vivo ejemplo de lo que puede llegar a ser y hacer la televisión tanto en producción como para la audiencia.

Si la televisión toma más importancia que nuestra propias vidas estaríamos siendo envenenados poco a poco.

La televisión siempre es controlable, es manipulable y se busca siempre un objetivo, la televisión no protege la dignidad humana, ni la imagen, ni la intimidad, sólo busca interés económicos y la información que siempre se está transmitiendo es tomada como mercancía para los miles de clientes que existen, que en este caso serían los televidentes o espectadores.